
LA PREVIA - DIA DEL NIÑO
Toco el timbre de la casa, por fuera uno ni se imagina la vida que hay detrás de sus paredes, suena un rato (da gracia oírle, al final suena como mi reloj despertador cuando se le están acabando las pilas). Buen día. Llevo dos bolsas gigantes con muchas cosas que apenas me permiten caminar y estoy sin dormir (eran tantas las cosas por hacer), pero sonrío; la portera me deja pasar, también sonríe. Es un bonito día.
La casa huele a pintura fresca y a ésta hora todavía no hay mucho movimiento. Subo a Lactantes; mis niños lloran; los moisés se vistieron de gala y hay cortinas nuevas. Todas las empleadas están ocupadas, pero tranquilas, aún quedan cosas por hacer. La ropa que mis enanillos estrenarán el domingo ya está lista.

Presiento que el día que recién comienza será particularmente pesado pero le doy una oportunidad, ponemos manos a la obra y todo comienza a salir. La casa se llena de a poco de voces y risas, gente que va y viene, globos de todos colores y artículos de librería al por mayor. El trabajo de cada uno es impresionante.