Va este pequeño homenaje para todos ustedes que día a día le ponen el hombro, sé que la tarea no es fácil, nada fácil y sin embargo los veo firmes, llenos de ganas, de esperanza, siempre con la mejor sonrisa, no importa cómo fue el día, no importa lo mal que estén, antes de que el timbre suene, de manera automática, la cara cambia y los problemas quedan afuera, esperando, pero afuera. A ustedes, a todos y cada uno, héroes anónimos, que la pelean minuto a minuto, que desafían gigantes y molinos de viento, a ustedes que persisten en la lucha porque saben que todo lo que logren será para ellos, a ustedes que no pierden la capacidad de soñar, de creer que otro mundo es posible, a ustedes “pequeñas grandes superpotencias” que dan lo mejor sin esperar reconocimiento alguno, ni recompensa, a ustedes que saben que el mejor regalo es la sonrisa de los chicos, sus abrazos, sus mimos, a ustedes que poseen la grandeza de ver que hay gente que los necesita, a ustedes que me llenan de orgullo, cuánto amor en esos corazones, cuánta grandeza de espíritu; a ustedes va todo mi agradecimiento, no bajen los brazos, el camino es largo y muy duro pero a cada paso están ellos, los enanos, dándonos fuerzas, recargándonos las pilas, sus caritas, llenas de ganas, llenas de luz, algunas ahora son sólo parte de un hermoso recuerdo, otras siguen ahí, firmes, esperando la merecida revancha, ellos son el motor, por ellos es todo esto y por ellos vale la pena el esfuerzo.
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