Quienes Somos?

Somos un grupo de voluntarios compuesto por jóvenes y adultos, que funciona como marco de afecto, contención, y recreación para los niños internos que se encuentran internos en el instituto de Puericultura Alfredo Guzmán.

Voluntariado

Verdad irrefutable,llena de confianza para todos los hombres:aun queda esperanza,cuando un puñado de luchadores no abandona,no ceja en sus esfuerzos para mejorar los destinos de la humanidad

El impacto de ayudan a los demás

    El voluntariado -los que hacen cosas por los demás- genera en diversos países desarrollados más del cinco por ciento del producto bruto nacional en bienes y servicios sociales.
Son millones de personas, que dedican significativas horas semanales a trabajar por la población. En esos países es una actividad altamente valorada. Se la mira con gran respeto, y los presidentes y primeros ministros le rinden homenajes. En los países mencionados hay políticas públicas que lo promueven activamente, con desgravaciones fiscales, apoyo institucional, significativos subsidios y, sobre todo, con su cultivo en el sistema educacional.
América latina tiene un enorme potencial en este campo, que podría aportar mucho para luchar contra sus graves problemas sociales. El voluntariado podría resultar de gran ayuda.

Las políticas públicas tienen la responsabilidad principal, en una democracia, de garantizar a los ciudadanos el acceso a la nutrición, salud, educación y trabajo, derechos básicos que les corresponden, pero la actividad voluntaria podría complementarlas, ampliarlas en extensión, ayudar a mejorar su transparencia y efectividad. Es capital social en acción.  Sin embargo, son muy débiles los apoyos institucionales y los incentivos para este invalorable capital. La actividad voluntaria, que contradice la fría imagen del ser humano como homus economicus de los textos de economía convencionales, no está movida por la búsqueda de beneficios económicos ni de poder. Es producto de valores éticos, de la conciencia.
En una encuesta en Perú sobre por qué se practica el voluntariado, las dos respuestas mayoritarias de los voluntarios fueron “el deseo de ayudar a otros” y “sentirse realizado como personas”.

En un reciente artículo, Luis Rojas Marcos, director del sistema sanitario y de hospitales públicos de Nueva York, muestra que los voluntarios tienen menos ansiedad, duermen mejor, tienen menos estrés y mejor salud en general. Concluye así: “El voluntariado es bueno para la salud”.
 Frente al frecuente individualismo y a la indiferencia frente al drama de la pobreza, el voluntariado envía el mensaje de que somos responsables el uno del otro, el mismo que plantearon Moisés y Jesús. Ante el sufrimiento de niños, mujeres, ancianos y familias por privaciones inadmisibles, no hay postergación posible, hay que actuar ya. Es hora de valorizar, apoyar por todas las vías y poner en marcha este capital ético, que puede ser un pilar para la reconstrucción de la Argentina.

Por Bernardo Kliksberg

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