CONJURO PARA PEQUEÑAS SONRISAS
Entonces ríe, alma pura, porque el viento traerá para ti todas las cosas, y si has de ser feliz lo dirá el tiempo, que es el mejor consejero entre las sombras.
Refúgiate en los brazos de tu tierra porque ella es tu útero y tu entraña y no olvides que hay un Dios allá en el cielo donde encontrarás respuestas.
Deja al monte, a la nada, que te muestre sus caminos y a algún duende que te cuente su esperanza.
Son los hijos de la tierra tus amigos y la soledad del río, tu confianza.
Inés Fagalde Busquets
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